lunes, 30 de julio de 2018

Opina Once. Tercer periodo. #5

¿Qué piensas de la cantante?
¿El cambio de la cantante es bueno o malo?
¿Cuál es la Shakira autentica?
¿Que es mas importante, lo que que somos o lo que pensamos? justifica tu respuesta.

Opinan Décimos #5

¿El discurso de este vídeo para que nos sirve? 
¿Para que ramas del saber es útil el vídeo? 
¿En la vida cotidiana para que se puede utilizar la información del vídeo?

lunes, 23 de julio de 2018

Opina Once. Tercer periodo. #4

¿Que rescatas del vídeo? 
¿Que argumentos soporta el tema del vídeo? 
¿ Qué aporta este vídeo a tu vida?

Opinan Décimos #4



‘Para una mayor integración en América Latina debe haber menos retórica y más acción’
Según el experto Rodrigo Valdés, pasar del 25% más proteccionista al 25% menos cerrado, tiene un impacto de 1% o 2% de crecimiento económico mayor en cinco años.
Aunque caminar hacia una mayor integración en Latinoamérica está en la agenda de los gobiernos desde hace mucho tiempo, los avances en ese sentido han sido, hasta el momento, muy limitados pese a los beneficios que conllevaría. 
En este sentido, Rodrigo Valdés, profesor de la escuela de gobierno de la Universidad Católica de Chile, así como exministro de hacienda de este país y exsubdirector de los departamentos Europeo y del Hemisferio Occidental del FMI, destaca que pese a que la voluntad política existe, en la región se debe dejar a un lado la retórica y pasar a la acción.
¿Realmente se está haciendo algo para avanzar en ese sentido? 
Hay avances en algunas zonas, en particular creo que los esfuerzos que se han hecho en la Alianza del Pacífico son muy notables, pero también la verdad es que no vemos todavía el mismo grado de progreso en otros acuerdos como Mercosur y, como se discutió mucho en la conferencia del FMI, es muy importante ver estos logros como un paso hacia una globalización más completa. Con todo, creo que hay una evidencia clara en el sentido de que a Latinoamérica le conviene globalizarse, intercambiar sus bienes y servicios con el resto del mundo y, por lo tanto, que algunas partes de la región no avancen con la rapidez necesaria no es una buena noticia. 

¿Qué significa hablar de una mayor integración en Latinoamérica?
Claramente, hay que avanzar hacia algo más general, porque tenemos un número excesivo de acuerdos subregionales y eso encarece mucho la acción del sector privado, porque depende mucho de las reglas existentes, las cuales son distintas en cada caso; no es lo mismo un área de libre comercio completa que un conjunto de acuerdos bilaterales o de grupo, lo cual no es coherente. Creo que se deben simplificar y unir los acuerdos partiendo de aquellos en los que sea más sencillo. 

¿Cómo se podría cuantificar el impacto de esta integración? 

En la conferencia del Fondo Monetario Internacional se presentaron varios trabajos en este sentido que cuantifican los efectos, y estos son bastante importantes. La presunción que existe en la región, de que los países van a crecer más rápido teniendo aranceles, es incorrecta y no se apoya en los datos. Por el contrario, lo que vemos es que los efectos positivos pueden ser muy importantes. 

Uno de los trabajos que se presentaron muestra que pasar del 25% más proteccionista al 25% menos proteccionista tiene un impacto de 1% o 2% de crecimiento mayor en los siguientes cinco años, pero todos los trabajos coinciden en que hay un claro impacto. 

Lo mismo sucede con la literatura académica respecto a determinantes del crecimiento, que refleja que hay efectos bien importantes en una economía más abierta para el crecimiento: se logra una mayor competencia, mayor acceso a insumos más baratos y, en definitiva, aprovechar mejor una economía de mercado. 

¿Cree que el comercio intrarregional está por debajo de lo esperado?

Desde luego, las cifras no son tan buenas como en Europa o Asia. Sí es cierto que tenemos algunas desventajas como que producimos muchos commodities, además de que nuestra geografía –como es el caso de Colombia– no es la más amigable para el comercio.

Pero no es solo esto, también sucede que se cuenta con más riesgos tarifarios. Mercosur mantiene, por ejemplo, en los acuerdos internacionales un techo para sus aranceles que es mucho más alto que su arancel efectivo. Los países desarrollados lo que han hecho es bajar este arancel potencial que, al final, es una amenaza, por lo que hay cosas de política económica que acechan y eso lleva a que haya países como Brasil y Colombia, en los que la discusión pública debe avanzar más hacia darse cuenta de la evidencia de lo importante que es la globalización. 

Todavía se ven grupos que creen honestamente que la protección ayuda, pero hoy día se sabe que la apertura es lo que ayuda y por lo tanto esto de que Latinoamérica se junte debe verse como un paso hacia tener economías más abiertas. 

¿Latinoamérica es una región proteccionista? 

No todos los países y no todos los gobiernos. En estos momentos tenemos algunos más amigables, pero sí se ven algunos lobbies empresariales en algunas naciones que son proteccionistas. Hay economías como Perú o Chile con una vocación a ser abiertos, una mirada hacia el mundo mucho más de apertura, pero también otros como Brasil y Colombia a los que les cuesta más generar ese consenso sobre la necesidad de abrirse. 

¿Cómo cree que este proceso puede avanzar con los nuevos gobiernos?

Hay que continuar los esfuerzos. Creo que es relevante que la sociedad civil vaya analizando mucho más esto. Con las evidencias que existen, se sabe que esto es positivo para el crecimiento y la distribución del ingreso, y por lo tanto debemos convencernos y darles un mayor escrutinio a estos temas. De hecho, es una necesidad de los liderazgos estar al día sobre estas políticas públicas. 

¿Cuáles son los retos que se enfrentan para lograr mayores avances?

Al final del día, yo creo que hay una disposición política hacia la integración, que toca tratar de aterrizar, con menos retórica y más acción. 

Son demasiadas agrupaciones de países y muchos esfuerzos que no llegan muy lejos, y creo que lo que ha hecho la Alianza del Pacífico puede ser un buen modelo de cómo abordarlo. 


Rubén López Pérez

¿Cuál es tu posición frente al texto? ¿Como relacionas el texto con la situación actual del país?

lunes, 16 de julio de 2018

Opina Once. Tercer periodo. #3

¿Que narra la historia? ¿Cómo se puede relacionar el contenido del vídeo, con la vida cotidiana del ser humano del siglo XXI?

Tercer Periodo "DÉCIMO OPINA" #3

¿Cómo se puede relacionar lo tratado en el vídeo con el joven  de hoy? De tres ejemplos.

lunes, 9 de julio de 2018

jueves, 28 de junio de 2018

Lecturas #12

Exteniente del Ejército es investigado por masacre paramilitar de Pueblo Bello


La Fiscalía General de la Nación impuso medida de aseguramiento en centro carcelario en contra del exteniente del Ejército Nacional Fabio Enrique Rincón Pulido, de 54 años de edad, como presunto responsable de homicidio múltiple agravado, desaparición forzada agravada, terrorismo y tortura.
La investigación está relacionada con la masacre de 43 personas en el corregimiento Pueblo Bello del municipio de Turbo, Urabá antioqueño, perpetrada por integrantes de la denominada Casa Castaño.
Los hechos investigados por un Fiscal de la Dirección Nacional Especializada contra la violación de Derechos Humanos ocurrieron la noche del 14 de enero de 1990, cuando un grupo denominado Los Tangueros al mando de Fidel Castaño Gil, irrumpió en el caserío y se llevó por la fuerza a las víctimas quienes fueron señaladas como colaboradoras de la guerrilla. Esa misma noche, los victimarios se dirigieron en tres camiones a la finca Las Tangas ubicada en el municipio de Valencia, Córdoba, de propiedad de los hermanos Castaño Gil, donde torturaron y asesinaron a todos los retenidos.
Los investigadores establecieron que el entonces teniente Rincón Pulido no solo habría levantó un retén militar para facilitar la acción criminal, sino que escoltó los vehículos utilizados para transportar a las víctimas. El puesto de control que estaba ubicado a la salida del municipio de San Pedro de Urabá fue desmontado de manera inexplicable la noche de la incursión paramilitar.
El oficial retirado fue capturado por servidores del Cuerpo Técnico de Investigación el pasado 20 de junio en el municipio de Chiquinquirá, Boyacá, y permanece recluido en una cárcel para miembros de la Fuerza Pública en la capital de la República. La investigación penal se adelanta bajo los parámetros de la Ley 600 del año 2000.
Tras varios años de búsqueda, la Fiscalía logró exhumar, identificar y entregar a sus familias los restos de Juan Roberto Mesa Serrano, Ricardo Manuel Bohórquez Pastrana, José Leonel Escobar Duarte, Jesús Ovidio Carmona Suárez, Andrés Manuel Pedraza Jiménez, Jorge Martínez, Manuel de Jesús Montes Martínez y el de un menor de edad identificado con las iniciales de J.E.B.O. Se desconoce el paradero de las demás.

Por la masacre de Pueblo Bello la Fiscalía General de la Nación ha obtenido 28 sentencias condenatorias, cuyas penas oscilan entre los 25 y los 60 años de prisión. Al proceso están vinculados siete militares.
Análisis Urbano.

Lecturas #11

La masacre que quiere esconder José Félix Lafaurie.

Aunque una de las banderas de la oposición de Lafaurie al proceso de paz es que las guerrillas son los mayores despojadores, lo cierto es que las sentencias dicen lo contrario.
Hace algunos días el presidente de FEDEGAN apareció en diferentes medios de comunicación negando que exista una persecución o masacre de líderes de restitución de tierra. De hecho me llamó mentiroso y citó una denuncia que hice sobre la existencia de varias estructuras armadas en algunas zonas del país que se hacían “llamar ejército anti-restitución”. Dijo que era falsa y que todo se trataba de una campaña negra contra los sectores del empresariado rural y particularmente contra algunos sectores ganaderos, que actualmente se encuentran denunciados por casos de despojo de tierras y asociación con grupos paramilitares.
Es bueno recordarle al señor Lafaurie cuatro datos.  El primero se refiere al análisis de las 1500 sentencias que hasta el momento se han dado en el marco del proceso de restitución de tierras. Que de por sí ha sido un fracaso. Después de varios años de aprobada la ley solo se han restituido algo menos del 2 % de la tierra despojada. Los datos muestran que fueron los grupos paramilitares los que más despojo y abandono de tierra causaron. Las sentencias dicen lo siguiente. 
Actor causante del Abandono.
Paramilitares: 40 %
Bacrimes: 5 %
Gerrilla: 16 %
Enfrentamientos: 33 %
Grupos No Definidos: 5 %
Ejército: 1 %
Autor causante del Despojo.
Paramilitares: 83 %
Bacrim: 3 %
Gerrilla: 9 %
Enfrentamientos:2 %
Grupos No Definidos: 3 %
Aunque una de las banderas de la oposición de Lafaurie al proceso de paz es que las guerrillas son los mayores despojadores, lo cierto es que las sentencias dicen lo contrario. Incluso las sentencias dan otro dato interesante. José Felix Lafaurie dice que los mayores afectados con el despojo y en general el conflicto armado fueron los ganaderos, lo cual es falso. Los datos que se muestran a continuación permiten ver como las víctimas del despojo y del abandono fueron los pequeños campesinos y no los ganaderos.   
Predios restituidos
Inferior a una hectárea. 21%
Entre una y 19 hectáreas. 55 %
Entre 10 y 50 hectáreas. 20 %
Entre 50 y 500 hectáreas. 3 %
Superior a 500 hectáreas. 1 %
No se desconoce el sufrimiento de los ganaderos en el conflicto armado, el secuestro los castigó de forma intensa, pero la gran mayoría de las seis millones de hectáreas despojadas en Colombia en el marco del conflicto armado  fueron arrebatadas a pequeños campesinos.
El tercer dato es que Lafourie niega la existencia de los ejércitos antirrestitución y dice que eso jamás existió. Nuevamente este señor miente. Los llamados “ejércitos anti restitución”, no son como tal ejércitos, así se hacen llamar, pero son estructuras sicariales de entre 15 y 30 personas que prestan servicios ilegales de seguridad privada o  las propias Bandas Criminales prestan estos servicios. Son contratados por lo que la ley llama “terceros de buena fe”, es decir, personas que están en el mundo de la legalidad, son empresarios rurales, ganaderos o políticos locales. Estas personas fueron las que en realidad se quedaron con la tierra despojada a campesinos y algunos ante el miedo de perderla prefieren asesinar a los reclamantes de tierras.
Este link deja ver cómo ha habido capturas de líderes de estas estructuras que se hacen llamar “ejército antirrestitución”. Además el propio gobierno ofreció recompensas por estas capturas.
Un cuarto dato es que en los últimos años, 68 líderes de restitución de tierras han sido asesinados. La gran mayoría de ellos en zonas donde han confluido empresarios, políticos y estructuras criminales. El siguiente mapa muestra los municipios donde han sido asesinados estos líderes.
La impunidad es inmensa en estos casos, las capturas son bajas y siempre se dice lo mismo, “son casos aislados”, pero la realidad es que alguien esta asesinando líderes sociales y de restitución de tierras.
Son sectores de las élites locales y regionales las que se van a oponer a proceso de paz. Estos sectores se quedaron con la mayoría de la tierra despojada, como el magistrado de la Corte Constitucional Pretelt quien está en líos jurídicos por dos finques de campesinos desplazados y que se adquirieron de forma dudosa, o el caso del Fondo Ganadero de Córdoba, o el caso de las empresas palmicultoras del Urabá. Es necesario que la justicia vaya más allá de los Otonieles, o sebastianes, o cuchillos y se concentre en los determinadores reales de estos hechos. Pero lo bien o mal que nos vaya en el postconflicto no va a depender directamente de los actores criminales sino de agentes supuestamente legales. 

ARIEL ÁVILA.